Galería de los Poetas

La vida me hace un buen precio.
Es la aceptación de lo efímero como un estadio de prudencia o sabiduría.
Por ejemplo, dedos de santa rita que descienden por una pared que casi se toca con la de enfrente;
girándulas de jazmín sobre lo que fue y lo que cíclicamente será.
En ese instante de ebriedad en que el sitio es lo eterno, siempre hay un gato, por suerte, que pone en el alma las cosas en orden, sin llamarnos a engaño.
La bella nada, no dolorosa sino humana, real y riente.